
Legado Colombo-Japonés
Nuestra Historia
Dos tierras, un mismo café
En 1923, Tokuyi Nishikuni llegó desde Japón al Valle del Cauca tras quedar cautivado al leer la novela La María. Hoy, ese anhelo centenario se hace realidad en Finca Bethel a través del café de especialidad.
Nuestros Pilares
Misión, Visión y Valores
Misión
Crear café de especialidad que conecte la riqueza del territorio colombiano con el legado de una familia de origen japonés, ofreciendo una experiencia auténtica que une tradición, calidad e historia en cada taza.
Visión
Convertir a CAFÉ NISHI SAN en una marca de café de especialidad reconocida por conectar Colombia y Japón a través de una historia familiar auténtica, llevando nuestro legado y la calidad de nuestro café a nuevos mercados y generaciones.
Valores
- •Legado: Honramos nuestra historia familiar y la preservamos a través del café, manteniendo vivo el vínculo entre generaciones.
- •Autenticidad: Contamos nuestra historia y mostramos nuestro origen de manera genuina, sin apropiarnos de elementos culturales de forma superficial.
- •Calidad: Cuidamos cada etapa, desde la selección del café hasta el proceso de transformación y presentación, buscando una experiencia de especialidad.
- •Conexión: Creemos en el café como un puente capaz de acercar culturas, personas, historias y territorios.
- •Respeto por el origen: Valoramos la tierra, el trabajo detrás del café y las personas que hacen posible que cada grano llegue a la taza.
- •Tradición e innovación: Preservamos aquello que nos identifica mientras evolucionamos para presentar nuestra historia de una manera contemporánea.

Familia del Abuelo Nishikuni · Colombia 1952
Retrato histórico de la familia del abuelo Nishikuni en Colombia, raíces que dan vida a Finca Bethel.
Un sueño que cruzó el océano
En 1923, Tokuyi Nishikuni dejó su tierra natal en Japón para forjar un nuevo porvenir al llegar al Valle del Cauca, cautivado tras leer la novela La María. Traía consigo valores que definen la cultura nipona: devoción por el detalle, paciencia en cada proceso y un respeto reverencial por la naturaleza.
Durante generaciones, en las parcelas y fincas familiares, el amor por el trabajo del campo se transmitió entre cosechas, jornadas junto a la maquinaria y tardes de conversación en los corredores de la casona.
Ese anhelo de honrar esa doble raíz en un fruto propio permaneció vivo hasta materializarse en Finca Bethel, ubicada en La Vega, Cundinamarca, a 1.300 m s. n. m. Entre bosques de niebla y suelos fértiles, la finca nació para convertir esa herencia en café de especialidad único.
"Casi un siglo de herencia familiar que hoy florece en cada grano de Finca Bethel."
El puente entre Japón y los Andes
Más de 12.000 kilómetros separan el archipiélago japonés de los Andes colombianos. Sin embargo, en Finca Bethel esa distancia desaparece: cada cereza de café de especialidad se beneficia combinando el saber campesino local con el método de secado y clasificación perfeccionado por la tradición familiar.
El kanji 西 (Nishi, Oeste) rinde homenaje al viaje hacia el occidente, mientras que el sufijo さん (San) denota el respeto con el que tratamos la tierra, los granos y a quienes disfrutan de nuestro café.
Café Nishi San · Raíces y Legado Familiar
Filosofía y Rigor
El Legado Cultivado
1. Precisión Japonesa
Ceremonia y rigor en la selección manual del grano, monitoreando humedad, densidad y fermentación controlada para cada lote.
2. Pasión Colombiana
Artesanía campesina, amor por la tierra y recolección selectiva en las laderas empinadas de La Vega, Cundinamarca.
3. Homenaje a la Tierra
Respeto por el agua pura de manantial, la sombra de los árboles nativos y la riqueza de nuestra tierra de montaña.

Una historia está por florecer
El viaje que inició hace casi un siglo cobra vida palpable en las tierras de Finca Bethel. Cada cafeto plantado en las laderas de La Vega representa la convergencia entre dos mundos: la paciencia y disciplina de la filosofía japonesa unidas a la calidez, altitud y riqueza biológica de los Andes colombianos.
Cultivamos granos arábicos de estricta altura (1.300 m s. n. m.), sometidos a un proceso de fermentación controlada de 24 horas. El resultado es un perfil de taza de especialidad calificado en 83 puntos SCA con notas dulces a panela, acidez cítrica de naranja y un final sedoso a vainilla.
